A prop贸sito de la desindustrializaci贸n en Colombia
By Antonio Hoyos Chaverra - diciembre 23, 2013
Diciembre adem谩s de ser 茅poca de celebraciones tradicionalmente ha sido un mes de balances y compromisos. No s贸lo para los individuos sino para las instituciones. Por estos d铆as se han presentado los resultados econ贸micos del a帽o, los cuales seg煤n los expertos son satisfactorios. Pero entre esas cifras que tanto regocijan al gobierno, se muestra el decrecimiento de la industria (manufactura) en el pa铆s, una reducci贸n en su participaci贸n en el PIB y la perdida de empleos en el sector.
Y aunque este hecho se ve opacado por el buen desempe帽o de sectores como la construcci贸n, la agricultura y la miner铆a, no debe dejar de preocupar, m谩s aun, cuando se contempla el decrecimiento acumulado desde la apertura de los 90's. La industria ha sido el motor de desarrollo de la mayor铆a de las naciones del primer mundo; tal ha sido su impacto que en el ideario colectivo es com煤n tomar industrializado como sin贸nimo de desarrollado. Desde la aparici贸n de las primeras m谩quinas a vapor y la estandarizaci贸n del trabajo, y sus correspondientes aportes a los incrementos en la productividad; la industria y la riqueza de las naciones qued贸 ligada.
Sin embargo, es cierto que la sociedad industrial (manufacturera) de anta帽o, la de hoy en Colombia, ha cedido su lugar como la mayor fuente de excedentes. La sociedad industrial (manufacturera) fue reemplazada por la sociedad del conocimiento. Dise帽os y patentes han tomado m谩s valor que las m谩quinas que fabrican los productos. Para darse cuenta s贸lo basta con observar la impresionante actividad manufacturera de china y los contratos de empresas de alta tecnolog铆a como Apple o Samsung con dicha naci贸n.
El problema radica en que en sociedades como la nuestra, con educaci贸n de mala calidad y poca inversi贸n en investigaci贸n y desarrollo, la actividad industrial (manufacturera) es indispensable. Colombia es mayoritariamente un pa铆s de obreros y labriegos, en el cual las oportunidades de obtener educaci贸n superior son limitadas y/o malas; y la transici贸n hacia una sociedad de conocimiento es un proceso dispendioso con una meta distante. Por lo mismo, es necesario tener un aparato productivo que permita incluir de manera realista y oportuna a la poblaci贸n en la actividad econ贸mica, que brinde los medios de satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas y permita acumular excedentes para educar a la poblaci贸n.
Por lo pronto, es imperante la recuperaci贸n del sector industrial colombiano, no s贸lo por lo inclusivo de su empleo sino por la calidad del mismo y el aporte al bienestar de quienes laboran en 茅l; un empleo en la industria, en general, cuenta con mayores garant铆as laborales, que por ejemplo uno en la agricultura.
Es importante que el gobierno nacional defina prontamente una pol铆tica industrial en Colombia, realista y pertinente, que incluya: mecanismos necesarios para la transformaci贸n de la mano de obra, criterios de responsabilidad empresarial y agendas de inversi贸n en investigaci贸n y desarrollo, que permitan un pronto acercamiento a la sociedad del conocimiento y a incrementos sostenibles en la productividad y el bienestar de la poblaci贸n. Tal y como lo planteaba Levitt; para poder tener un desarrollo sostenido es necesario planear la obsolescencia de aquello que hoy permite la subsistencia.
